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domingo, 6 de diciembre de 2015

MIGUEL CASTILLO OÑATE Y LA PINTURA LLEVADA AL ÁMBITO DE LOS SENTIDOS



Algunas veces me siento fatal y me estreso, no me doy cuenta de nada y me agobio de todo… Entonces parto hacia mi lugar.

Cuando conocí la obra del pintor Miguel Castillo Oñate, me impresionó y cada vez me es más raro que algo no me deje indiferente, por este motivo hago caso a todos los que me habéis pedido un post sobre sugerencias en arte y he empezado por la pintura.
Miguel Castillo posee obra en colecciones privadas de España, EEUU, Rusia, Francia, Italia, Alemania, Argentina y Portugal. Tiene magia cuando auna el color con sus formas y elementos naturales. Cuando contemplo su obra no sé qué es lo que más me gusta, la invitación a la contemplación o porque hay una explosión de ideas, de mensajes, de formas que engañan o no, a nuestra mirada.


El Pintor Miguel Castillo Oñate

Me comenta Miguel:  
Pinto desde niño como una necesidad vital. Es algo que me surge de una manera natural, a la par que todos los instintos que tenemos al despertar en esta vida. Al mismo tiempo que nace el lenguaje oral y los sentidos, también la necesidad de comunicarte por medio de la creación plástica para ofrecer tu visión del mundo a los otros. El artista se beneficia de la práctica creativa al igual que el amante del arte porque los dos se sumergen en un estado onírico y de recogimiento que posibilita un estado de reflexión y de goce ante la obra de arte. 

¿Dónde podemos encontrar tu obra?

Mi obra puede verse en:


Galeria Thema.  Plaza de América. 4  Valencia

Háblanos sobre tu trabajo:
En este momento, mi trabajo se mueve entre la Abstracción y la Figuración, sin que el reconocimiento de las partes por separado me pueda llevar a una definición que encuadre la totalidad del mismo. Quiero proyectar una forma posible, (que no real) enfrentando la memoria y el subconsciente al unísono, esto es, potenciando la asociación de ideas en la contemplación.


Después de una copa de vino: Hay algo que te quería contar, pero sin prisa… Allí hay un banquito junto al árbol, junto a la brisa.


¿Cuál es el inicio de partida?
La fenomenología de partida me lleva a olvidar lo aprendido en pos de una nueva realidad subyacente. Es una aventura, algunas formas y elementos naturales que se reconocen dentro del “paisaje” están fragmentadas y compuestas aleatoriamente con total libertad, tanto estilísticamente como en el uso del color sin llegar a ser totalmente figurativas o abstractas. La mente racional se esfuerza por identificar objetos conocidos dentro del cuadro en un intento de entender lo presentado ante los ojos ,. de este modo, buscamos una seguridad perceptiva, es la clave; Un patrón determinado que contextualiza lo vivido ante lo aproximado. Es un campo de pruebas y el discurso debe ser completado por el propio espectador.



El encuentro es casual! Aunque lo buscaba hace tiempo y venía de lejos con el plano en la mano…

¿Por qué te dejas llevar?
En el comienzo de la obra me dejo llevar por la intuición, si bien tengo algunos conceptos de base e incluyo elementos de la naturaleza, siempre inventados o sugeridos, no parto de una idea elaborada con antelación. 

Eres bello, objeto: por tu falta de esmero y pretensiones te sientes animado a vivir sin dar respuestas , sin pedirlas. 

¿Cómo acometes tus obras?
Empiezo coloreando (con pintura muy diluida) directamente sobre la superficie y espero que la mancha me sorprenda, que sea un punto de partida con el que poder trabajar…




Una casa, una montaña, el cielo, el mar, las nubes a vista de pájaro y la hoguera encendida.


¿Cuál es el paso de lo formal a lo emocional?
Paulatinamente, aparecen la intención, lo aprendido y lo mecánico, elementos que se imponen a medida que la obra avanza. Luego, en algún momento después de una pausa, trato de contrarrestar este formalismo atendiendo a otros parámetros que me permitan migrar hacia estadios diferentes, mas relacionados con el subconsciente la memoria y la intuición.



Tiempo por delante: para caminar, para sentir el viento en la cara y los pies en el agua clara.


¿Y al final...?
Al incluir todos estos factores complementarios dentro del mismo cuadro busco un resultado de “sinergia” que vehicule la afectación sensorial, (propia de la contemplación de los aspectos formales) única en cada persona, hacia la proposición de hacer recordar… La búsqueda de “algo” que ya existe dentro de nuestro propio imaginario.




Todos los colores, todos los trazos, formas de ser y sentir caben en el mismo espacio…Sin límites ni fronteras las diferencias enriquecen la globalidad.




Soy parte de todo, de la explosión, del recorrido, de la espera…Mucho antes de opinar, antes de juzgar.



Las Olas se desvanecen entre el muro apretado de los recuerdos…Hay un valle entre tú y yo.

Actualmente su obra se expone en Nando Argüelles Art Projects Gallery en c/ Ribera de Marlín, Sotogrande, Cádiz, hata el 31 de enero de 2016.


Post realizado por  Carmela Sánchez Rodríguez. 
Fotos e imágines cedidas y autorizadas por Miguel Castillo Oñate
http://lavidapasaperoyonopasolavivo.es

viernes, 18 de abril de 2014

PINTURA VALENCIANA, LO AUTÉNTICO, LO NUESTRO


Fundación Bancaja presenta la exposición Al agua. La playa en la pintura Valenciana de 1900. 
La muestra ofrece una selección de 35 obras de Ignacio Pinazo, Joaquín Sorolla, Enrique Martínez-Cubells, Cecilio Pla, José Mongrell, José Navarro y Ernesto Valls

Del 07/02/2014 al 08/06/2014

Os invito a visitar  una exposición única, viva, cromática, deleitadora de todos los sentidos en la cual se contempla  la luz, el color, la belleza, el sonido de las risas de los niños, la Belle Époque en un entorno tan bello como son nuestras playas. Os aseguro que es una exposición "exquisita". Felicito a la Fundación Bancaja y a la organización de la exposición Al agua, la playa en la pintura Valenciana de 1900 por la selección de obras expuestas.    

"Saliendo del baño" Sorolla
  • Horario: de martes a sábado, de 10 a 14 y de 17 a 21 horas. Domingos, de 10 a 14 horas. 
  • Lugar: Centro Cultural Bancaja de Valencia (Plaza de Tetuán, 23).
  • Entrada: 2 euros. Domingos entrada gratuita.
  • Visitas guiadas gratuitas todos los viernes a las 18 y a las 19 horas, previo pago de entrada. Reservas a través del teléfono 96 381 39 93.
Horario del Centro Cultural Bancaja para Semana Santa:
  • Viernes 18 y Sábado 19 de 9 a 14 y de 16 a 21h.
  • Domingo 20 y Lunes 21 de 10 a 14h.
  • Sábado 26 de 9 a 14 y de 16 a 21h.
  • Domingo 27 de 10 a 14h.
  • Lunes 28 CERRADO

La muestra que reúne una selección de 35 obras de pintores valencianos producidas entre finales del siglo XIX y principios del XX, que tienen como hilo conductor la presencia del mar y los bañistas en la pintura valenciana de ese periodo. La selección está integrada por obras de Ignacio Pinazo, Joaquín Sorolla, Cecilio Pla, José Mongrell, José Navarro, Enrique Martínez-Cubells y Ernesto Valls, artistas en cuya obra la playa ha tenido una especial relevancia. La exposición, comisariada por Francisco Javier Pérez Rojas, catedrático de Historia del Arte de la Universitat de València y director de la Cátedra Pinazo, se podrá contemplar en el Gabinete Sorolla del Centro Cultural Bancaja hasta el próximo 8 de junio. Las obras expuestas pertenecen a los fondos de la Colección Fundación Bancaja, a la Casa Museo Pinazo de Godella y a distintas colecciones privadas.
Pinazo, como pionero, captó la esencia del paisaje marino y la playa en estampas de pequeño formato, mientras que Sorolla amplió el tamaño de los lienzos e internacionalizó con sus trabajos los escenarios de la playa valenciana: sus barcas de pesca, los niños desnudos al sol o los paseos por la playa de la sociedad de la época. Navarro se sintió más atraído por las infraestructuras de ese entorno, como las casetas con ruedas o los merenderos ‘vora mar’. Por otro lado, Cecilio Pla captó perfectamente el ambiente de los veranos en la playa de Las Arenas, mostrando los distintos rincones del balneario, el devenir de la vida burguesa a la orilla del mar, con sus sillones, sombrillas, y personajes a la moda. Todas estas escenas han marcado la obra del resto de autores, que han adaptado esas mismas imágenes a su personalidad y su estilo.
La exposición da continuidad al Gabinete Sorolla, espacio permanente que Fundación Bancaja puso en marcha en mayo de 2013 con el objetivo de desarrollar propuestas expositivas a partir de las obras de Sorolla presentes en su colección artística.
         Con motivo de la exposición se ha editado un cartel-folleto de distribución gratuita con información sobre la muestra y con fotografías de algunas de las obras expuestas. Además, se ha editado un catálogo de pequeño formato y 74 páginas con la reproducción de todas las obras y un texto del comisario Francisco Javier Pérez Rojas y José Luis Alcaide sobre  la exposición y el contexto artístico e histórico. El catálogo, con un precio de 10 euros, se puede adquirir en la tienda del Centro Cultural Bancaja.



El descubrimiento de la playa
La playa se convierte, a finales del siglo XVIII, en un espacio con un nuevo significado para el pueblo valenciano. Lo que hasta ese momento había sido ignorado y temido pasa a ser un destino preferente por razones terapéuticas, climáticas, deportivas o puramente hedonistas, disfrutando del baño, la brisa marina y las propiedades del agua salada. El mar se transforma, además, en símbolo de libertad. El espacio al aire libre y el contacto con el agua le confieren a la fiesta, el baile y el vestuario una mayor independencia y la intensidad de descubrir nuevas experiencias. Escenas que anticipan las características de la playa contemporánea, tal y como la pintarán cien años después Ignacio Pinazo y Joaquín Sorolla.
         El desarrollo de las redes ferroviarias y las tesis higienistas difundidas a finales del siglo XIX potencian los viajes a las zonas de playa, que se convierten en lugares idóneos para el ocio estival y en uno de los núcleos donde se desarrollaba la vida moderna. La prensa también refleja esta tendencia y nace la crónica de playa, género que todos los veranos informa de las novedades de la temporada, la presencia de celebridades, los incidentes que se suceden y la idiosincrasia de los personajes que crecen en este entorno, como los mirones, el petimetre o los cazadores de fortunas.  
Es, en concreto, a partir del último tercio del XIX, cuando los precursores de la pintura al aire libre decidieron acercarse al mar y tomarlo como objeto de representación artística. En la década de los 70, algunos pintores como Pinazo o Sorolla plasman en sus lienzos un paisaje hasta entonces inédito para la pintura valenciana, la playa.  
         A la iniciativa de estos pintores se unen, en los años sucesivos, otros artistas como José Navarro Llorens, Cecilio Pla, José Mongrell, Enrique Martínez-Cubells, Ernesto Valls, Tomás Murillo, Peris Brell o Alfredo Clarós. Una generación que consolidó la playa y la luz del Mediterráneo como uno de los temas centrales de la pintura hasta la modernidad vanguardista.

"Madre con niño" Enrique Valls
Los pintores del mar

Mientras el romanticismo destaca por su minuciosidad y realismo, Pinazo rompe con esta tendencia pintando obras que eliminan el detalle a favor de valores plásticos, al mismo tiempo que instaura otra manera de mirar que ya no se basa en una copia fotográfica, sino que depende de la presencia física del artista en sus paseos por la playa y el puerto, como se aprecia en la obra Barca en el puerto (1878). El carácter innovador de Pinazo no se reduce sólo a ese cambio en la mirada, sino a muchos otros factores: dotar a sus pinturas de una mayor luminosidad y su sintaxis plástica, en la que la referencia objetiva tiende a difuminarse permitiendo que sea la propia materia pictórica, con sus accidentes cromáticos, la verdadera protagonista de la obra.
Joaquín Sorolla sigue con esta tendencia. En 1908 comenzó a desarrollar temas de raigambre costumbrista de ambientación huertana y popular y, en la década de los noventa, el ámbito marinero centra su atención. Abundan en su producción las imágenes de los marineros y pescadores faenando a la orilla el mar, pero también pequeños e interesantes apuntes de barcos en la playa, embarcaderos, barracas y astilleros. El estímulo de la obra de Blasco Ibáñez le llevó a recuperar desde una perspectiva más contemporánea un interés latente por el mundo del mar y desarrolló el asunto marinero entronizándolo como un nuevo género. A partir de estas fechas, los niños bañistas que disfrutan del placer del sol y del mar pasará a ser uno de los temas más recurrentes y exitosos de Sorolla, como se aprecia en las creaciones durante su estancia en Jávea, en 1905. El verano de 1908 lo pasa de nuevo en Valencia, elaborando un importante conjunto de pinturas que tienen de nuevo como motivo la pareja de niños o adolescentes junto al mar. Es este año cuando crea, en la playa del Cabañal, la pieza Al agua, una de las más célebres del pintor. De los muchos lienzos de niños y jóvenes pintados entre la arena y el agua de la orilla, esta obra difiere por el oscurecimiento de la paleta habitual al dominar en primer plano el tono ocre de la arena que acentúa la presencia de las sombras. El cuadro, con la sugestión de un color más libre y autónomo y la manera de capturar la luz solar sobre la espuma de las olas, provocó un éxito similar al obtenido por su amigo Blasco Ibáñez en el terreno literario. Vendido en Nueva York y adquirido por Fundación Bancaja en Valencia en 1976, la pieza se ha expuesto, además de en estas dos ciudades, en París, Milán, Liège, Nápoles, Miami, México, Puerto Rico, Cascais, Dallas, Madrid, Granada y Alicante.
La producción de José Navarro Llorens se distingue por su virtuosismo en cuadros y acuarelas de temas morunos y gitanos. Amigo y vecino de Pinazo, con quien comparte el gusto por el formato reducido, tampoco es ajeno al luminismo de Sorolla. De hecho, fue uno de los artistas que contribuyó al conocimiento que hoy tenemos de la playa y el puerto del fin de siglo, como demuestran algunas composiciones de instalaciones que van acondicionando la arena, que suministran a la gente los primeros espacios sombreados y difunden el uso de las sillas o cestas de playa. En sus creaciones encontramos, en ocasiones, un gran número de elementos y, en otros momentos, opta por personajes separados del bullicio. Navarro había sido en su juventud un notable pintor marinista, autor de cuadros de naufragios y tem­pestades en los que destaca el tratamiento rea­lista y meticuloso acabado de las composiciones. En los inicios del siglo XX su pintura se hace más luminosa y libre en la pincelada, consi­guiendo con mayor economía en el trazo obras muy sugerentes y atractivas.
Cecilio Pla centró su labor veraniega en Las Arenas. Su legado descubre un contexto y unas circunstancias que son las más próximas a lo que vienen experimentando las últimas generaciones de veraneantes: una playa excesivamente concurrida, atiborrada de gente, que parece disputarse cada palmo de arena. Realmente fue un lugar bien conocido por Pla del que mostró todos los ángulos, rincones y tipos mediante un copioso y variado repertorio de escenas. A veces el protagonismo recae en las gentes que pasean, en el baño vespertino, en damas elegantemente ataviadas. Entre 1914 y 1930, que es cuando pinta con mayor frecuencia estos motivos, se aprecian con nitidez los cambios en las costumbres y también los que el diseño ha introducido en la indumentaria, en los sombreros y gorros concebidos ex profeso para el baño, en las sombrillas de colores y en la multitud de sillas que pueblan la orilla.
De los llamados sorollistas, quizá sea José Mongrell Torrent el que con más insistencia pinta temas análogos, familias de pescadores a la orilla de mar. Lo hizo en Cullera, donde veraneaba. Frente al dinamismo de sus maestros Pinazo y Sorolla, presenta un mundo de imágenes sosegadas y armónicas. Los bañistas adolescentes, como una de las máximas expresiones del goce de la naturaleza, exhibiendo sin pudor su desnudez en Sorolla, en el caso de Mongrell suelen aparecer en actitudes más pudorosas e intimistas, dando una mayor sensación de reposo.
También forma parte de este elenco de pintores del mar Enrique Martínez-Cubells Ruiz. En 1899 se estableció en Munich y desde Alemania viajó por otros países del norte. No se puede definir su pintura como sorollista en sentido estricto, aunque sí hay un desarrollo de temas en su obra que puso en valor Sorolla, pero sus visiones del trabajo marinero tienen acento propio. De las luminosas composiciones mediterráneas evoluciona hacia visiones más crepusculares y ensombrecidas. La escena familiar que se exhibe en la muestra, Madre con niños en la playa,  pertenece a ese conjunto luminoso que tiene el Mediterráneo como protagonista. La mujeres con los niños junto al mar y al fondo las típicas barcas de pesca dan lugar a una escena amable,  sentimental y de tono poético.
Ernesto Valls Sanmartín, formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y discípulo de Sorolla, completa el listado de autores de esta exposición. Empezó a ser pronto apreciado por la crítica local. En 1916 se marchó a Argentina donde vivió el resto de su vida y donde realizó diversos paisajes de la laguna. Las escenas de playa abundan tanto en su producción valenciana como argentina. A veces muestra escenas de grupos en panorámica, pero también composiciones de figuras más en detalle como la que está presente en la exposición, Madre con niña en la playa, que condesa la pervivencia y seducción que ejerció la iconografía sorollista de la playa.

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